Gustavo Santaolalla

GUSTAVO SANTAOLALLA ENTRONIZADO COMO MIEMBRO DE LA COFRADÍA DEL VINO DE PORTO

SEPTIEMBRE DE 2010

Entre las distintas cofradías que existen en el mundo, las cofradías de los vinos suelen organizarse en torno a una región y sus vinos. En Portugal, la Cofradía del Vino de Porto (Confraria do Vinho do Porto) tiene como finalidad la difusión, promoción y consolidación del renombre mundial del vino de Porto. Esta cofradía fue constituida en 1982 y tiene su sede en el Palacio de la Associação Comercial do Porto (Palacio de la Bolsa) en la ciudad de Porto. La vida de esta cofradía se rige por un reglamento interno, las usanças, y cuenta con una escala de jerarquías bien determinada: confrades, expertos y mestres, divididos, a su vez, en distintos grados.

La misión de los miembros de esta cofradía es difundir la cultura de este famoso vino portugués. Por eso, las entronizaciones (las ceremonias de admisión de nuevos cofrades) son el mayor acto de la cofradía. De acuerdo con el prestigio que se pretende para el vino de Porto, deben estar rodeadas del máximo cuidado en su efectividad y en su dignidad.

La Cofradía del Vino de Porto, formada por personalidades de todo el mundo, treinta de las cuales son jefes de Estado, ahora también cuenta entre sus miembros a Gustavo Santaolalla, que fue entronizado en la Sala del Tribunal de Comercio del Palacio de la Bolsa, donde debe realizarse esta ceremonia, según establecen las usanças.

El espíritu universal de los vinos de Porto se comunica a todo el mundo a través de los miembros de esta cofradía -cuyos integrantes pertenecen a 17 nacionalidades diferentes- que, además de celebrar este magnífico vino, cultiva el respeto y la conservación de las mejores tradiciones ligadas a este vino de Portugal.

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Gustavo Santaolalla

SECRETO EN LA MONTAÑA

REVISTA ROMEO, COLECCIÓN INVIERNO 2010

Talentosísimo artista, compositor musical y ganador de dos Oscar, Gustavo Santaolalla entró de lleno en el fascinante mundo del vino.

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Gustavo Santaolalla

GUSTAVO SANTAOLALLA PRODUCTOR DE VINOS

REVISTA BRANDO, SEPTIEMBRE DE 2010

Tango fusión, música de películas y ahora Malbecs. ¿Empresario innovador o artista con gran ojo para los negocios? Quiebres emocionales y dos días de metegol, música y asado en la finca mendocina del único bodeguero que ganó dos Oscar.

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Gustavo Santaolalla

SANTAOLALLA MARCA EL PULSO

REVISTA AMÉRICA LATE, MAYO DE 2010

Compositor, músico, productor, socio fundador del inquietante fenómeno llamado “rock nacional”, cazatalentos de artistas “open mind” latinoamericanos, padre de Bajofondo, ex líder de la banda Arco Iris y más. Mucho más. Los logros de Santaolalla son inabarcables. Como su mirada, que donde se posa transforma y potencia proyectos de toda índole. Él demostró que se mueve con igual soltura en la música que en el cine; en el rock, el tango o el folclore. O en los vinos, que también produce. Aquí, historia mínima de un atrevido que, además, aterrizó en Hollywood y se llevó dos Oscar.

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Gustavo Santaolalla

NOTA DE GUSTAVO SANTAOLALLA EN LA REVISTA "EL CRONISTA COMERCIAL - CLASE EJECUTIVA"

MAYO DE 2010

Es el productor de bandas y artistas latinos más influyente de los estados unidos. Ganador de dos premios Óscar consecutivos por las bandas de sonido de películas tan provocadoras como secreto en la montaña y babel, Gustavo Santaolalla es el gurú del rock & pop en castellano. Editor de libros de arte, pionero del tango electrónico y flamante bodeguero mendocino, considera que la identidad cultural es el negocio del futuro.

Gustavo Santaolalla

COMER + BEBER

VINOS TINTOS DE GUARDA: 10 PROPUESTAS QUE NO PUEDEN FALLAR

Si bien los vinos no tienen estacionalidad el invierno es época de tintos y no cualquier tinto. Lo mejor son los de guarda, por su gran complejidad de aromas, su cuerpo concentrado y su alta graduación de alcohol. Además, sus taninos firmes y su buena estructura acompañan muy bien las comidas de estación, en especial carnes bien jugosas y generosos guisos y estofados. Aquí, diez etiquetas que no fallan.

CELADOR MALBEC 2007

Cielo y Tierra | Lunlunta, Mendoza
Malbec elegantísimo recién lanzado al mercado, elaborado con uvas de Lunlunta y doce meses de crianza en barricas de roble francés. Lo producen Gustavo Santaolalla y Raúl Orozco y vale la pena probarlo porque es un tinto delicioso, complejo, equilibrado y muy persistente. Además, los ahumados de la crianza hacen más placentero cada trago.

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Gustavo Santaolalla

GUSTAVO SANTAOLALLA: DE HIPPIE ABSTEMIO A BODEGUERO

MAYO DE 2010

El músico y productor, ganador de dos Oscars, ahora tiene su propia bodega en Mendoza. La historia de un creador incansable.

Hay tipos a los que todo les sale bien. Miralo a Gustavo Santaolalla: fue uno de los pioneros del rock nacional con su mítica banda Arco Iris, años más tarde produjo los discos de grupos exitosos como Bersuit y Divididos, y de los solistas Juanes y Jorge Drexler. Después armó Bajofondo, banda pionera de un estilo que muchos llaman electrotango. ¿Qué más le faltaba hacer a este hombre? Ganar dos Oscars por su música para películas de Hollywood (uno por la banda sonora de Secretos en La Montaña, otro por Babel), conducir una editorial de libros fotográficos (se llama Retina) y producir sus propias películas (como el Café de los Maestros). Si hasta acá te parecía que este tipo era un crack, ahora tenés un motivo más para envidiarlo: Santaolalla acaba de lanzar al mercado sus propios vinos Don Juan Nahuel, Don Juan Nahuel Reserva y Celador, tres Malbecs elaborados en Mendoza por su empresa vitivinícola, Cielo y Tierra.

No hay dudas de que Santaolalla es un empresario exitoso, pero en el fondo sigue siendo un hippie, como lo supo ser en los años 70, cuando era el pelilargo guitarrista de Arco Iris, y no sólo eso: también era yogui, asceta y abstemio. Creelo: el mismo tipo que ahora elabora vinos y es embajador del vino argentino, no tomaba ni una gota de alcohol.

Su negocio con el vino deja claro que es un artista de alma. Hay otras celebridades involucradas en este plan, como Serrat con su bodega Mas Perinet, Francis Ford Cóppola con sus vinos Sofía o de Gérard Depardieu cuya marca es Anjou, o toda la saga de bandas que han cedido su nombre y apellido al glamour del vino: desde los Rolling Stones a Kiss y Madonna. Pero el caso Santaolalla es distinto, “es algo más personal, porque a mi siempre me gustó crear y el vino es creación pura. En eso, no es distinto de la música, algo que uno hace para uno y para los otros”, dice a JOY

La bodega es nueva, pero su relación con el vino es vieja. Arranca en 1983 cuando León Gieco lo convocó para hacer ese raid interminable que se llamó De Ushuaia a La Quiaca. “Recorriendo el país con mi hermano del alma (así se refiere a Gieco) fantaseábamos con hacer un Torrontés para vender en Estados Unidos –donde vivía desde 1978- pero después la vida siguió su curso y al final soy yo quien consigue hacerlo”, dice.

El vino es otra marca, otro hito más en una carrera que “va de la ansiedad al reposo”, como sostiene un Santaolalla empresario, maduro y en la cresta de la ola. Fue también en ese kilométrico viaje que se daría cuenta de algo fundamental para su futuro: “mejor que poner mi talento en mi música –dice- era ponerlo para hacer mejor a la de los demás. Era algo que estaba ahí, en cada pueblo, con todos esos músicos que hacían lo que hacían con pasión, para no morirse. Ahí me di cuenta que lo mío sería producir”. Y produjo.

VIÑEDO = ESTUDIO DE GRABACION
¿Qué aprendió Santaolalla en todo estos años? “Que no puedo hacer una sola cosa –señala-. Que mejor es que haga varias”. Como en los cortes de vino, la mejor manera de crear es trayendo una parte de cada cosa. Por eso, se sumó a la producción de vinos como una vieja pasión concretada. Con lo acumulado en una vida de éxitos compró en 2005 una propiedad de 22 hectáreas en Lunlunta, Maipú, uno de los terruños soñados para la producción de buenos vinos. Allí habían 5 hectáreas de viñas viejas de Malbec, de las que hoy salen sus tres tintos, y a las que le sumó más Malbec, Cabernet Sauvignon y algo de Petit Verdot, y pronto sumarán más variedades. “El plan es tener al menos tres hileras de cada una de las importantes”, dice el Santaolalla productor de vinos, como para poder hacer brillar cada corte.

Para el desarrollo del proyecto de Cielo y Tierra se asoció con Raúl Orozco, el guitarrista mendocino que conociera en la maratón de Ushuaia a la Quiaca. Aún no tienen bodega. Pero con mentalidad de productor musical, Santaolalla prefirió invertir en el viñedo antes que en las instalaciones. “Esto es como con los estudios de grabación. Podés tener un bueno a un costo razonable. Pero si querés grabar en serio, con una consola grande como una habitación, vas y alquilás uno y llevás tu propio ingeniero de sonido”, ejemplifica. Por eso, las primeras añadas las vinifican en la hermosa y limpia bodega Antigal –ubicada en Russel, Maipú- con la enología de Juan Carlos Chavero.

ESTOS SON LOS VINOS De los vinos, el Celador 2007 ($75) homenajea una de las canciones más conocidas del dúo Orozco-Barrientos: Celador de Sueños. La elección del nombre resume la mentalidad de un hombre que sabe hacer del arte un negocio. “Celador es quien cuida, quien vigila que algo funcione como es debido. En nuestro caso, es el pulmón de esta aventura y del que pensamos vender más botellas. También se llama así porque en inglés, cava se dice wine cellar, algo que ningún norteamericano encontrará difícil de interpretar.”

El otro vino, Don Juan Nahuel, tiene dos versiones: un varietal ($100) y un reserva con 24 meses ($150), cosechas 2005 y 2006 respectivamente. Llevan el nombre del menor de los tres hijos de Santaolalla. No confundir, que el pequeño se llama Don Juan Nahuel, literalmente, el Don incluido. Y agrega: “la finca, Luna, lleva el nombre de mi primera hija. El problema se me presenta con la segunda, Ana, porque es imposible hoy registrar una marca”, ríe afligido, como un padre que pudiera resultar injusto por ello.

¿COMO HACE? Si todavía te preguntás cómo hace este hombre para ser una orquesta y no morir de estrés, anotá: pura rutina. Una para su casa en Los Angeles, California, y otra para las giras, que le insumen cerca de siete meses al año.

En su casa, un día en la vida del empresario arranca a las 6:30 de la mañana con un desayuno liviano y en familia, luego una hora para responder mails, seguido de otra con el personal trainer: Boxing, su gran pasión mañanera. Después, al estudio todo el día. A la noche, cena sencilla en casa y de vuelta al estudio, si fuera necesario. O sea: mucho trabajo, poco descanso. En las giras otro es el cantar: ahí se come y se bebe, porque Santaolalla es un gran fan de la gastronomía: “me gusta ir a un lugar y comer lo que hay. Nada de menús especiales, sino lo que se come en cada ciudad: me encanta la comida de Marruecos, la alta cocina de París, las experiencias moleculares como las de El Bulli, pero también una buena milanesa en un restaurante porteño o un asado”, cuenta.

Desde 2008, cuando fue nombrado embajador del vino argentino, oficia de difusor declarado de la industria local y adonde vaya lleva algunas botellas para degustar. Se dice un gran aficionado al vino, con preferencias por los de Burdeos, Toscana y California, aunque tiene puesta la camiseta local y no sólo por motivos diplomáticos: “los tintos argentinos me encantan”, sentencia.

Admite no ser un gran conocedor en la materia. Pero así como tiene buen oído para la música –aunque curiosamente no sabe ni leer ni escribir música-, ahora afila armas en el arte de la cata. “Si bien no tengo una formación académica en el tema, participo personalmente del corte de nuestros vinos”, dice, y en el entorno del Santaolalla bodeguero trasciende que su paladar es incisivo a la hora de probar. Mientras tanto, el Santaolalla emprendedor en el mundo de las bebidas no se detiene. Baraja la posibilidad de lanzar una cerveza criada en barrica y una grapa, de las que asegura ya tiene avanzados los proyectos junto a otros socios.

Claro que no todo es negocio en la vida del creador. También hay tiempo para los mantras y el throat singing –el típico canto tibetano al que es aficionado- y para conservar cierto aura de místico reconcentrado. Como cuando le dice a JOY: “aprendí algo con los años y es que tengo un don, un regalo que me ha sido dado: generar cosas que sirven para comunicar. Trato de usar eso para afectar a la gente positivamente. Para pasar un buen momento, o para pensar. En eso, el vino no es la excepción”, cierra, sin falsa modestia.

por Joaquín Hidalgo

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Gustavo Santaolalla

CIELO Y TIERRA ANUNCIA SU LANZAMIENTO Y PRESENTA SUS LINEAS DE VINO

BUENOS AIRES, MARZO DE 2010

GUSTAVO SANTAOLALLA Y RAÚL OROZCO PRESENTAN LOS VINOS DE SU EMPRENDIMIENTO CIELO Y TIERRA.

El proyecto comenzó en 2005, cuando Gustavo Santaolalla, junto a su esposa Alejandra Palacios, compraron la finca que bautizaron La Luna, nombre de su hija. Desde el comienzo, Gustavo convocó como socio del emprendimiento a su querido amigo y colega Raúl Orozco.

Finca La Luna está ubicada en Lunlunta, Luján de Cuyo (Mendoza). De esta zona privilegiada para el cultivo de la vid, especialmente de la cepa Malbec, surgieron las uvas para la elaboración de sus propias líneas de vino. La finca tiene un total de 22 hectáreas, de las cuales 10 están plantadas con viñedos en su mayoría de Malbec, también Cabernet Sauvignon y un poco de Petit Verdot.

El nombre del vino Don Juan Nahuel fue inspirado en el del hijo de Gustavo y Alejandra. Celador hace referencia a la canción “Celador de Sueños”, del dúo Orozco Barrientos que integra Raúl. Fue gracias a esta canción que Raúl Orozco conoció a Gustavo Santaolalla y comenzaron a lograr sus primeros éxitos juntos.

Según Gustavo Santaolalla: “Cada uno de los proyectos creativos que realicé en mi vida se ha inspirado en tres conceptos: la identidad, la visión y la búsqueda de la excelencia. Esta trilogía está plasmada con pasión en estos vinos.”

Gustavo Santaolalla

GUSTAVO SANTAOLALLA, EMBAJADOR DEL VINO ARGENTINO

MENDOZA, FEBRERO DE 2008

El reconocido músico Gustavo Santaolalla, fue nombrado embajador del vino argentino por la asociación Wines of Argentina, que reúne a las bodegas más importantes del país.

El objetivo que persigue la entidad es que la imagen del músico argentino, "un icono de la cultura muy admirado en todo el mundo", contribuya a publicitar los vinos de ese país en Estados Unidos, donde reside desde hace treinta años, informó hoy la asociación.

El músico prometió al recibir el premio que tratará que Hollywood "tome más vino argentino". "Poder ayudar a difundir lo que es nuestro para mí es algo muy importante", aseguró.

Santaolalla es muy popular en Estados Unidos y ha ganado dos premios Oscar por sus composiciones para "Brokeback Mountain" (2005) y "Babel" (2006).

Uno de sus últimos proyectos ha sido participar en la producción argentina con "El café de los maestros", de Miguel Kohan, un homenaje a las leyendas del tango que ha participado en la última Berlinale.

Además produce su propio vino en la provincia argentina de Mendoza, donde se ubica su finca "La Luna" desde la que produce la línea de vinos Malbec "Don Juan Nahuel" y “Celador”.